Desierto de Marruecos: Ceuta - Tagunite 2.006

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Un día 8 de abril del 2006, y después de mucho tiempo preparándolo, un grupo de amigos -Jose, África y Alfonso (Mitshubishi); Luis, Moni y Mariló (Toyota); Raquel, David, Ana y Jesús (Toyota); y Javier (Land Rover)- decidieron hacer un viaje por el desierto del Sahara marroquí. Hasta donde el tiempo nos llevara.

Salimos de Ceuta, donde residimos, mas concretamente de la explanada de Juan XXIII, un poco tarde puesto que varios del grupo tienen que trabajar hasta medio día y hay que esperarlos. Como no, apurando hasta el último minuto.

Pasamos la frontera española-marroquí dirección a Meknes, que pasamos ya tarde, sobre las 16:00 horas. Decidimos parar a cenar después de pasado Meknes y fue en Boufrakane. Tardaron en servirnos, parecía que no sólo estuvieron esperando a matar la vaca sino que además esperaron a que creciera. Una vez cenados teníamos que buscar un sitio para dormir y así que después de las dos horas que estuvimos esperando llegamos a Zeida ya que a pocos kilómetros hay un albergue, donde dormimos la primera noche en Marruecos. Y por cierto, nos encontramos con Miguel de Algeciras. Que mundo mas pequeño. Sabíamos que iba a ir por estos lugares pero no que nos lo encontrásemos.

Al día siguiente (9-4-2006) salimos del albergue con dirección a Zeida para proseguir nuestra ruta con dirección al sur, dirección a Tounfit e Imilchil, la mitad por carretera y la otra por pista, hasta unos kilómetros antes de llegar a Imilchil, la pista tan bonita como peligrosa. Peligrosa por los niños que se acercan a los coches a pedir caramelos o bolígrafos ("bombón", "stylo") pero muy bonita y larga aproximadamente 120 km de pista. Cerca, a unos cincuenta kilómetros antes de llegar a Imilchil nos encontramos con nieve en las laderas norte de los montes. Llegamos a parar en un mancha de nieve cercana para poder así abastecernos de un poco de hielo, algo difícil de encontrar, y enfriar las bebidas que teníamos en las neveras, aunque las neveras que llevábamos eran eléctricas siempre viene bien un poco de ayuda para enfriar.

Llegamos al Lago Tislit, antes paramos a recoger agua de una fuente que según los lugareños que estaban allí también cargando agua era del manantial de "sidi ali" (una conocida marca de agua embotellada del país). En el lago existe un albergue que tiene una gran haima y preguntamos si había sitio para albergar a once viajeros cansados y con frió -diré que hacia viento, frío y empezaba a llover-. La persona que nos atendió nos dio la negativa por respuesta "todo reservado, hasta la haima". No tuvimos mas remedio que ir al otro lago a plantar las tiendas de campaña.

De camino vivimos la primera experiencia, Luis con su Toyota se queda en el barro (su primera vez, y el lugar fue de niños). Hay que sacarlo. Cogemos las eslingas y lo sacamos. Pero Jose.... ah Jose. Tuvo que demostrase a si mismo la eficacia de sus ruedas en barro. También se quedo. Pero mas profundamente, es decir, a su alrededor había un fangal. Bueno allá que vamos a sacarle. Nuevamente sacamos eslingas y sin que Jose se bajase del coche (salio limpio de polvo y barro, que os parece) lo sacamos del barro.

Acampamos en el Lago Isli, y en un entorno maravilloso, con nieve a nuestro alrededor, no mucha pero lo suficiente para que hiciera algo de fresco. Creo que fue mejor. Si nos hubiéramos quedado en el otro lago no habríamos podido disfrutar del paisaje puesto que hubiéramos pasado la noche dentro de la haima. Aunque, también es verdad, pasamos algo de frío y hacía viento no obstante mereció la pena.

A la mañana siguiente (10-4-2006) salimos decididos a desayunar en un pueblo fantasma (no vivía nadie allí, era un pueblo para refugiar el ganado y a sus pastores cuando se encontraran de paso), buscamos un "refugio" y desayunamos a gusto.

La siguiente parada sería Merzouga, y decidimos pasar por la Garganta del Todra. Dicho y hecho para eso teníamos que ir dirección Tinerhir.

Comenzamos el camino, y también esta etapa fue muy bonita y también peligrosa por los niños. Antes de llegar a la Garganta nos encontramos con una excursión de chavales que estaban, con sus monitores, practicando el alpinismo por las paredes. La verdad que es muy excitante verles colgados por las cuerdas en esos cortantes.

Por fin la esperada garganta. Es muy bonita pero creo que nos esperábamos otra cosa. Es cierto que la han fastidiado puesto que han construido una carretera que pasa por ella y han facilitado la entrada a mas turismo. Esto es bueno para el país pero malo para el lugar. Ya no está virgen como lo vimos en fotos y postales que es más original y fantasioso. No obstante no está nada mal echarle un vistazo.

Después nos fuimos dirección Merzouga. Comimos, echamos gasoil y limpiamos los filtros en Tinerhir, y salimos dirección La Gran Duna sin paradas.

Por el camino nos encontramos con una tormenta de arena, es tan bonito como peligroso. Imaginaros la niebla pero de arena, el viento la arrastra y la deposita en montañitas en el lado contrario a la dirección del viento en la carretera, que casi no las ves pero tienes que tener cuidado de no pisarlas puesto que el coche te hace un extraño y además te pueden cerrar la carretera. Por supuesto, si es muy cerrada los efectos ópticos son como la niebla, debes encender los faros antiniebla y cuidado con los coches que tienes delante y los que te vienen de frente.

Cerca de Merzouga, nos encontramos con Luijo, un amigo de Ceuta (que mundo mas pequeño), primero nos encuentra él a nosotros, puesto que nos escucha por la radio. Y luego lo vemos en la pista. En fin, que casualidades, que damos en un albergue que conocía el para dormir todos en el. Esta fue la primera vez que vemos las pistas del desierto, interminables, rectas y con pocos desniveles. Hay que llevar cuidado puesto que puedes encontrarte un socavón de repente y has de ir con velocidad pero con mucha vista. Es un placer conducir por estas pistas.

Ya en el albergue nos damos cuenta que está a unos pocos metros de la Gran Duna, estaba ahí, se podía casi tocar con la mano. Veíamos su arena anaranjada y toda su grandiosidad.



Esa noche fue especial, nos duchamos, cenamos y después los del albergue y gente del lugar nos deleitaron con música tradicional. Fue estupendo, ellos tocaron la música marroquí y nosotros cantamos canciones españolas y bailamos todos juntos. Lo pasamos muy bien, y se portaron estupendamente con nosotros. Ya por la mañana (11-4-2006) desayunamos y nos preparamos para ir y atacar con los 4x4 la Gran Duna.

Y salimos todos del albergue dirección a la Gran Duna, haciéndonos la foto de rigor. Después de unos minutos ya estábamos dentro de la Duna. Impresionante el color de la arena.

Fue toda una experiencia conducir por arena. Nos quedamos muchas veces clavados y tuvimos que salir a base de pala y empujando. El primero fui yo, y después lo desconozco ya que para no volver a quedarme atrapado por la duna tuve que dunear como unos quince minutos solo, romper la parte de plástico de la defensa de mi Land Rover (que me lo advirtieron), para quedarme en un sitio seguro para mi 4x4, subirme a la cresta de una duna e intentar ver donde estaba el resto del grupo, que nunca vi. Así que decidí parar allí y esperar a que salieran.

Bien es cierto que con las emisoras escuchaba aproximadamente que es lo que pasaba, pero no salían. Lo único que acerté a ver fue únicamente la rueda que Jose tenía motada en la baca su coche como andar sola por encima de las dunas, y sólo fue como unas tres veces en dos horas, y ya está. El resto del tiempo estuve sólo esperando a que llegaran y a que me vieran encima de la duna.

Al cabo de dos horas, y unas conversaciones con cuatro chavalillos del lugar para venderme piedras, salen de la duna super contentos de haber salido con vida y con mas arena dentro de los coches que antes, y menos gotas de sudor por las paladas dadas y continuamos nuestra aventura.

Empezamos a rodear la Gran Duna para poder buscar una pista de arena que la atraviesa y tomar dirección M'fis, una mina de plomo abandonada y que sólo viven, al parece ser, unas pocas personas por lo que vimos. Allí comimos.

Después de comer volvemos por donde entramos, ya que hubo que desviarse unos kilómetros,  y continuamos rodeando la Gran Duna, unas veces por pista de arena y otras por la hamada (eso dice Mariló, y yo digo reg, y los dos estamos en lo cierto. La zona de dunas se llama erg; y la zona de piedras hamada o reg). Fuimos dirección Rissani para llenar los tanques de gasoil, limpiar filtros, etc, etc, (ya sabéis el resto) y para ver la montaña hueca, fue donde rodaron unas escenas de la película "La momia", según Jose, que es una biblioteca cinemática andante, bárbaro. Después de pistear por la hamada kilómetros y kilómetros -una pasada-, llegamos, y muy tarde, ya de noche a la montaña. Vimos poco, pero fue suficiente para decidir que por la mañana habría que volver para verlo bien.

Partimos hacia Erfoud para buscar un albergue, misión imposible XXXI, no encontramos mas que hoteles, y hoteles, y hoteles. ¡NOSOTROS QUERÍAMOS ALBERGUES! no veníamos para dormir en hoteles, queríamos dormir bien en nuestras tiendas o en albergues que tengan haimas. Tuvimos que volver a Merzouga para encontrar un albergue, de los muuuuuuchos que hay, y fuimos aparar a uno grande, con haimas y con un jefe pesado. El problema no fue el tamaño, ni las haimas, fue el jefe. ¡Que plasta!. Bueno problemas a parte, este albergue si que esta al lado de las dunas, salíamos y pisábamos dunas.

Ya por la mañana (12-4-2006) salimos para ver lo que la noche anterior la falta de luz nos impidió hacer, ver la montaña hueca. Bueno decir que este día fue mi día de ponerme malo después de estar esperando tanto tiempo en la duna sin protegerme. David tubo que conducir mi coche después de salir del albergue, lo hizo al menos un día y medio. Yo lo pasé durmiendo casi la mitad del tiempo. Bueno, durmiendo, devolviendo y cagando, perdón, defecando. Un poco antes de medio día llegamos a la Montaña Hueca y yo ya estaba durmiendo en mi "coche ambulancia", pase casi todo el día atontado, bueno, es mi estado natural pero no decirlo a nadie. El resto de la cuadrilla comió y visito la zona, sólo se esto y que mientras yo estaba convaleciente entre todos se repartieron mis bienes por si yo la palmaba, como buenos compañeros de viaje. A mi me dejarían al menos enterrado en la Montaña Hueca, eso creo, y cogerían las coordenadas para saber donde me encontraría, -que buena gente.

Bueno después de esta experiencia continuamos dirección al paso de la "V" como ha sido bautizado nuevamente por el grupo por la forma orográfica que tiene. continuamos por una pista de piedra y bordeando una dunas que dejábamos a nuestra izquierda. Las vistas son impresionantes, ver como las dunas literalmente saltan con ayuda del viento las montañas.

A la mañana siguiente nos levantamos y continuamos nuestro viaje dirección Tafrau donde pasamos unas hora y será donde cambien el aceite al coche. Me doy cuenta que tengo reventado el filtro del aceite y que está goteando. No se puede dejar así hay que cambiarlo. Una vez conseguido y tomado un refrigerio continuamos hacia Tagunite donde pasamos por uno de los puertos más bonitos que he visto hasta el momento, desde su cima se puede ver todo el valle por donde pasaremos después. Se ven como van circulando los vehículos y el rastro de polvo que dejan. Como el humo de un cigarrillo encendido que lentamente se va ladeando allí hacia donde sople el viento.

Empezamos a bajar puesto que dormiremos en Zagora, en su camping. Nos recibe un hermoso pórtico, una puerta de adobe amplia y pasamos por entre sus ojos. El camping de Zagora es grande, suele ser un fin de etapa casi segura por la zona. Pero este será nuestro destino más al sur de este viaje. A partir de ahora empezaremos a subir y lo haremos con dirección a Marrakech. En esta ciudad dormiremos profundamente ya que llegaremos tarde, bien tarde, tendremos que alquilar una casa para todos para poder dormir porque es imposible encontrar un hotel o algo parecido. En Marrakech nos tirarán una piedra que dará en uno de los coches mientras buscamos dormitorio, eso nos indignará y nos amargará el día, tanto es así que pensábamos hacernos una buena cena y nos aguó los ánimos para hacernos un homenaje. Encontramos la casa y caí profundamente dormido, estaba agotado.

Al día siguiente llegamos ya de noche a Ceuta, sería el final de una hermosa ruta que siempre recordaré.

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© Javier Sancho
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