La ruta por extremadura en el 2009

Recorreremos:
- Cuacos de Yuste (Palacio de Carlos I).
- Plasencia (Catedral vieja y nueva, Convento de Sto. Domingo y diferentes Iglesias).
- Mérida (Basilica de Sta. Eulalia, Circo Romano y Festival Inter. de Teatro).
- Zalamea la Serena (Dystilo funerario, Palacio de Juan de Zúñiga, Teatro del Alcalde de Zalamea).
- Guadalupe (Santuario de Ntra. Sra. de Guadalupe).

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Circo romano de Mérida

Extremadura es una tierra que como su indica su nombre, los veranos calurosos y los inviernos fríos, pero no por eso menos hermosa. Se encuentra al este de Portugal y la rodean de norte a sur y en sentido horario Salamanca, Ávila, Toledo, Ciudad Real, Córdoba, Sevilla y Huelva. Y la constituyen dos provincias españolas, Cáceres y Badajoz. Para recoger información nos pusimos en contacto con la Junta de Extremadura por internet y en una semana tuvimos información suficiente como para recorrerla múltiples veces. Extremadura es una de las zonas de España en las cuales no solemos pensar mucho a la hora de viajar y tiene mucho que ver. Cuando la visitamos nos damos cuenta de todo lo que hay que ver de esta tierra de grandes descubridores y grandes historias que conocer.

Tenemos una semana y debemos ser rápidos pero sin prisas. No consiste en sólo ver y conocer sino también en saborear los sitios, hablar con la gente del lugar e intercambiar experiencias. Me gusta hablar con las personas mayores que son los que mantienen la memoria y las vivencias vivas y además tienen tiempo y ganas para estar a tu lado y para decirte miles de historias, y para eso se debe tener tranquilidad. Comenzamos por Cuacos de Yuste, nos dirigimos hacia esta población para estar en las dependencias finales del emperador Carlos I de España, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Rey Nápoles, Sicilia y Cerdeña, Duque titular de Borgoña y Archiduque de Austria (1500-1558), hijo de Juana I «la loca» y Felipe I «el hermoso», y padre de Felipe II. Después de abdicar marchó a Jarandilla de la vera. Gastó casi dos meses en llegar, lugar donde se hospedó gracias a la hospitalidad de los Condes de Oropesa. Estos le cedieron su castillo en espera a finalizar las obras del palacio que Carlos I estaba construyendo junto al Monasterio de Yuste.

 

 

El palacio fue construido siguiendo sus órdenes de forma ordeno que desde su alcoba pudiera oir y ver misa. El resto de las habitaciones se encuentran en la misma tesitura. Hay que tener en cuenta que tenía una gota terrible y hasta tenía una silla de ruedas específica para él y su gota. El palacio es tremendamente austero tanto su diseño, con pocas estancias, y como en su decoración, paredes vestidas de tela negra y el mobiliario justo para poder vivir pero sin ningún lujo.

Después de salir partimos dirección a Plasencia. Población cuyo fundador es Alfonso VIII de Castilla en 1.186. Situada al sur del rio Jerte. Una de las ciudades más importantes de Cáceres. Territorio de los Zúñiga artífices, entre otros, de la problemática dinástica de Castilla hasta los Reyes Católicos. Fue una importante plaza militar que tuvo gran trascendencia en la Guerra de la Independencia. Este carácter de plaza militar será la característica básica para su arquitectura en la que tenemos murallas del siglo XII con torres de defensa y cuarteles, hoy transformados en Universidad. Y además como sede episcopal también tendrá piezas importantes de arquitectura religiosa como dos catedrales, la vieja (s. XIII y XIV de transición del románico al gótico) y la nueva (comenzada en el 1498 y continuada en el s. XVI. Lo construido es de estilo renacentista). La segunda, que se hace inacabada por falta de recursos rompe los muros de la primera y se mantendrá así hasta nuestros días. Cuando llegamos la catedral nueva estaba cerrada y no pudimos verla por dentro, pero si la vieja. También visitamos la Iglesia de S. Nicolás. Comenzó siendo de estilo románico pero gracias a su restauración se transformó en estilo gótico en el s. XV siendo construida en el s. XIII.

También tenemos la Iglesia de S. Marín del s. XIII adecuada como sala de exposiciones. La de Sto. Domingo, hoy Iglesia de San Vicente Ferrer. La iglesia de S. Esteban del s. XV con ábside de estilo gótico, retablo mayor es de estilo plateresco de transición al barroco. También tenemos el Convento de Sto. Domingo hoy Parador Nacional fundado por Álvaro de Zuñiga en el s. XV de estilo gótico tardío, con un claustro de estilo isabelino y artesonado mudéjar. Cuando llegamos estaban de fiestas, o eso parecía y asistimos a un concierto de música popular magnifico. Los conjuntos que obraron, tanto extremeños como portugueses, me trasladaron a una época del medievo y a la vez moderna con sus canciones.

Al día siguiente partimos dirección Mérida «Emerita Augusta», el objetivo ver la obra de teatro Medea del griego Euripides. Llegamos al hotel por la mañana ya tarde y mientras comemos decidimos ir a Zalamea de la Serena. La población había sido castigada por la SGAE con una multa por sus representaciones todos los años del Alcalde de Zalamea del insigne escritor Calderón de la Barca. Vemos con el GPS que no está muy lejos, quizás una hora y media de camino y salimos después de comer a ver la obra y así dar nuestro apoyo al pueblo con su representación. Al llegar no había casi nadie por las calles el sol caía a cubos y el calor agobiante. Dimos vueltas por las calles hasta que abrieron la taquilla para comprar las entradas. También estaba en fiestas y tenían una feria medieval muy coqueta, grande y bien puesta. Nos unimos a una guía del pueblo que nos enseñó lo mejor que tenían, ciertamente en esos momentos te das cuenta la cantidad de historias que España contiene y que ignoramos. Zalamea la Serena merece la pena ver y no sólo por la magnífica representación de la sublime obra de Calderón de la Barca.

Entre sus calles tenemos el Dystilo romano que se cree en honor del emperador Trajano. La iglesia de Ntra. Sra. de los Milagros, la Real Capilla del Santísimo Cristo de la quinta angustia que la vimos abierta de casualidad puesto que la cerraron al poco de salir nosotros y cuando fuimos con la guía turística no se podía visitar, el palacio de D. Juan de Zúñiga actualmente en ruinas y el Castillo de Arribalavilla aparte de un Túmulo protohistórico y otras esencias arquitectónicas. Es decir un pueblo agradable y visitable. Además turísticamente hablando está bastante bien equipado con hoteles, restaurantes, tiendas y demás exequias para el turista. Después de ver la representación teatral del Alcalde de Zalamea realizada por los mismos habitantes de la localidad, evento que hay que ver, nos dimos la vuelta y nos dirigimos dirección Mérida.

En Mérida nos despertamos al día siguiente. La ciudad fue fundada en el 25 a. C. por Octavio Augusto, para los soldados eméritos licenciados del ejército romano. Serán dos de sus legiones veteranas de las Guerras Cántabras, la Legio V Alaudae y la Legio X Gemina las benefactoras de este honor. Fue la capital de la provincia romana de Lusitania. El término «emeritus» significa en latín «retirado» y se refería a los soldados jubilados con honor. Ya hemos estado en esta ciudad y conocemos el Teatro y el anfiteatro romano. Salimos del hotel y nos disponemos a dar un paseo hasta que llegue la hora de Medea. Llegamos hasta la Basílica de Sta. Eulalia una obra magnifica que marca el inicio de la cristiandad en Extremadura y forma parte del Patrimonio de la Humanidad. La construcción original data del s. IV en donde se realiza el túmulo funerario de Santa Eulalia. Según la tradición en sus cercanías fue inmolada la niña mártir y templo famoso en la Cristiandad. Sta. Eulalia, la patrona de la ciudad, será perseguida y martirizada en época de Diocleciano. En época islámica el edificio será abandonado. Después de la conquista de la ciudad por Alfonso IX, en el s. XIII, cuando se reedifique el templo con modificaciones. En el 1.990 comenzaron las excavaciones en el subsuelo y aparecieron restos romanos y visigodos destacando el primer mausoleo martirial de la Sta. Eulalia (tardo romano) construyéndose sobre el edificio la basílica románica con toques góticos.

A la entrada se sitúa el «hornito» construido en honor de Sta. Eulalia, con los restos de un templo romano, que se dedicó al dios Marte y que se conservan parte de un entablamento corintio, compuestos por una cornisa y friso en el que puede leerse «MARTI SACRVM VETTILIA PACVLI» (consagrado a Marte por Vettilia, esposa de Paculo).

Seguimos andando y a unos cientos de metros tenemos el Circo romano, pero antes tenemos que pasar por el Acueducto rabo de buey o de S. Lázaro que traía el agua del norte de la ciudad y sólo quedan tres pilares y sus correspondientes arcos y este se encuentra junto a otro acueducto del S. XVI, en el que se utilizaron los sillares acueducto romano para su construcción.

El Circo romano, también declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, forma parte del conjunto arqueológico de la ciudad. Su construcción fue iniciada a principios del siglo I d. C. (año 20 d.c.) durante la época de Tiberio. En la actualidad existe un centro de interpretación junto al monumento y éste es totalmente visitable. Es el único Circo Romano que conserva toda su planta. Podía dar cabida a unos 30.000 espectadores distribuidos por cáveas que según su lugar de asiento se distinguía entre una clase social y otra, estas divididas por vomitorios que se encargarán de marcar la entrada y la salida al recinto.

Posee una arena central donde se realizaban las competiciones favoritas como las carreras de bigas (dos caballos) y cuadrigas (cuatro caballos). Los aurigas (normalmente esclavos que conducían el conjunto de caballos) eran personajes muy populares, como los gladiadores. En medio de ésta se encuentra una separación central llamada «spina» de una longitud de 223m y una anchura de 8,5m y decorada con monolitos y otros motivos.

Y por fin llegó la hora del teatro. Un espectáculo irrepetible el contemplar una obra clásica en un entorno como el teatro romano. Si no fuera por la indumentaria de la época actual nuestra imaginación nos podría llevar a la era clásica romana y disfrutar de la obra en las mismas condiciones que los habitantes de Mérida lo hacían por entonces. El teatro romano es magnífico, está entero y sólo pasar a los graderíos e introducirse por las galerías que dan a los diferentes vomitorios ya hacen de su entrada una aventura. Se puede observar por las dimensiones de estas galerías del tamaño de los hombres de entonces cuya alimentación, supongo, un poco deficiente por lo que no conseguirían los desarrollos corporales actuales.

Salimos de Mérida con dirección a nuestro último destino, Guadalupe. Población que tiene origen a finales del s. XIII o principios del XIV. Nace alrededor de la Virgen de Guadalupe y su monasterio, así como a su proximidad a la vía de la plata que le dará expansión.

Alfonso XI visitó la ermita hacia 1.335, consiguiendo del papa Benedicto XII una bula para lograr su restauración y encomienda al cardenal don Pedro Gómez Barroso la construcción de una segunda iglesia, un gran santuario mariano, que irá ampliándose con los años. El monarca expidió dos reales provisiones: una en 1.337 y otra en 1.347 señalando los territorios del santuario, que fueron segregados de las localidades de Talavera y Trujillo. Estos documentos constituyen la carta de fundación de la localidad de Guadalupe. A lo largo de su existencia será visitada por innumerables personajes históricos desde Cristóbal Colón hasta Juan Pablo II.

El monasterio también es declarado Patrimonio de la Humanidad. Las reformas más notables que han modificado parcialmente el Monasterio en las últimas décadas han sido la construcción de un gran comedor proyectado por el arquitecto Rafael Moneo.

Tiene dos claustros uno mudéjar y otro gótico. Dentro del claustro mudéjar existe un templete, también mudéjar, de magnifica hechura. Además existen diferentes museos, el de bordados y telas de los s. XIV al s. XVIII; el de libros miniados de coro y altar; y el de pintura y escultura. Museos pequeños pero con piezas excelentes como un Cristo de marfil que se cree de Miguel Ángel, pinturas de Francisco de Zurbarán, de el Greco, de Goya y otros muchos mas. El Camarín de Santa María de Guadalupe es una exuberante construcción barroca con abundante ornamentación. La sacristía también con lienzos de Zurbarán del s. XVII y el relicario-tesoro también con exposición de arte. Todo esto es visitable mediante una visita guiada organizada por los propios frailes franciscanos.

El Parador de Turismo está formado por dos edificios históricos: el hospital de San Juan Bautista, del siglo XV, y el colegio de Infantes, del XVI. También declarado monumento histórico-artístico. Sus claustros gótico y mudéjar, sus jardines, con olivar y cipreses, entre otras especies que merece la pena visitar.

Y ya toca la vuelta, recordaremos estos momentos intensamente, los lugares visitados son todos estupendos y con una rica historia, además sus gentes y costumbres acompañan al viajero a hacer su estancia más placentera. Un viaje muy recomendable.

 

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© Javier Sancho
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