Marruecos: Ifran y Bosque de Cedros 2010

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Todo comenzó en una noche de verano y en el foro de «Los Amigos del 4x4 de Ceuta», de repente un forero comenta la idea de ir a conocer a Ifran. Ifran es un pueblo del medio Atlas de Marruecos y que se encuentra a una altitud de 1.650 metros, además es capital de la provincia que tiene el mismo nombre. Tiene aproximadamente unos 30.000 habitantes y se caracteriza fundamentalmente por su arquitectura, las casas tienen tejado de dos aguas y con una pendiente casi de 45º para que en invierno, cuando caiga la nieve pueda resbalar y caer al suelo sin problemas. Gracias a esta característica se le suele llamar la Suiza de Marruecos. Tiene un estanque grande de patos, aparte de otros embalses mas o menos grandes y visibles dando un paseo. Cerca se encuentra la estación de esquí, la cual no la visitamos, la dejamos pendiente para otro viaje. El Rey de Marruecos tiene una residencia por lo que parece que se encuentra en estado de excepción constantemente por la cantidad de policía y militares que encontramos mientras paseamos por sus calles. Esta residencia la utiliza sobre todo en invierno para realizar el deporte del esquí. En el centro del pueblo se encuentra la estatua de un león, el león del Atlas (Panthera leo leo), que es el emblema de la ciudad. Parece ser que era uno de los animales que habitaba por esos lugares.

La organización del viaje comienza en mayo para ver la gente que quiera ir y luego encontrar un sitio donde dormir.

Casi estuvo apunto de quedar la idea en eso, idea. Había gente, pero no había hotel, es difícil encontrar un hotel para tantos. La idea era dar cobijo al menos a 10 personas, que recuerde. Al final, y gracias a las gestiones de un forero se consigue un refugio para albergar a unos pobres viajeros como nosotros. El hotel conseguido nos daríamos cuenta posteriormente que en realidad, y para nuestras aspiraciones, está en un sitio privilegiado para nosotros, gasolinera a pie de puerta del hotel y tranquilo.

El fin de semana comienza un viernes 2 de julio del 2010. Se hacen dos grupos de salida. Uno a las 14 y otro a las 16 horas. Hay que respetar las cuestiones laborales que priman en este sentido. Las horas de salida del trabajo no se pueden saltar y hay que amoldarse a ellas. Los viernes aunque salgo de trabajar temprano y podía salir en el primer grupo, a última hora, decido ir en el segundo para dormir la siesta antes de comenzar el periplo.

Salimos de Ceuta desde lugar de reunión de donde siempre el foro ha quedado paralas salidas. Con este grupo he realizado una salida y ya conozco donde esta el punto de reunión. La frontera está difícil, lenta y densa, tendremos que esperar a que todos salgamos de ella y tardaremos. Después de unos veinte minutos salgo y me coloco detrás del último para esperar al resto. Mientras esto ocurre me dispongo a colocar la antena de la emisora y probarla. El día anterior la instalé y no probé su efectividad con otra emisora cerca. Me dispongo probarla y el primer golpe en la cara, se funde el fusible. Lógico, un fusible pequeño, con muy poco amperaje, para la potencia de la nueva emisora. Antes tenía una de 27Mhz y puse una de 2mtrs., mas potente. Me ayudan a puentear el fusible con el riesgo de que todo aquello salga ardiendo, pero no hay mas remedio y funciona.

Mientras esto ocurre el grupo termina de reunirse a falta de uno de los miembros que se encuentra mas adelante perdido, o eso creemos, nos ponemos en contacto con las emisoras y quedamos en encontramos con el un poco mas adelante, se había pasado. Salimos dirección a Rabat pasando por Tánger por autopista. Hubiera preferido ir por Chaouene y Fez, pero aunque este es más largo parece ser que es más rápido. Quizás a la vuelta.

El viaje hubiera sido más rápido si el anteriormente perdido no hubiera tenido problemas con el coche nada mas salir de la frontera. El problema consistía en la combustión del Patrol GR. No obstante hay que esperarle, hemos salido todos juntos debemos llegar también todos juntos, a cualquiera que le hubiera pasado se le hubiera esperado igual. A la altura de Mulay Bouselham decide dar la vuelta para no entorpecer la marcha. Nosotros nos negamos a que lo haga, pero finalmente su decisión es la que gana.

Pero no sólo ocurrió este problemilla sino que también el «capitán» del grupo si no se hubiera perdido tres veces, con GPS, y no le hubieran parado dos veces la policía marroquí para ponerle la multa correspondiente, que sólo paga una, también hubiéramos llegado antes.

Cerca de Rabat, es decir, tomando el desvío para Fez, tenemos noticias por la radio que se encuentra cerca de nosotros el compañero de viaje del Patrol GR, asombrados nos comenta, que «camino de retorno a Ceuta el coche fue comportándose como siempre lo hizo y decidió dar la vuelta e intentar darnos alcance». Nosotros después del tiempo perdido durante las tres veces que nos perdemos es lógico que nos alcanzara. Quedamos con él en la salida de la autopista dirección a Fez. Este es uno de los puntos donde nosotros nos perdemos y le tenemos que decir que será él el que nos tendrá que esperar en el punto indicado. En fin, detalles de la ruta hasta Ifran. Yo de todo esto me entero en las garitas de peaje, en el camino pierdo mi emisora, se queda muda, sin corriente. En Ifran intentaré arreglarla.

Cuando llegamos al hotel ya estaba el primer grupo esperándonos, por supuesto ya casi cenados. Decían que nos estaban esperando. Un detalle del primer grupo a resolver luego. Nos sentamos y cenamos después de que nos sean adjudicadas las habitaciones, y acomodarnos.

La noche se hace un poco larga puesto que aunque estamos cansados tenemos ganas de salir hacer pista y ver todo lo que nos espera ahí afuera. La cena transcurre de forma tranquila y distendida. Nos presentamos todos los que no nos conocemos y nos ponemos a desbrozar todos los detalles de la ruta hasta Ifran. Qué decir tiene que los dos miembros causantes de nuestra tardanza se llevaron todos los chismorreos de la cena, en especial el «capitán» del grupo (Manolo) que se pierde con GPS.

Terminada la cena parte del grupo se reúne en uno de los salones del hotel y el resto marchan a las correspondiente habitaciones, grupo al que me uno. Estaba cansado y quería descansar para retomar la jornada siguiente con amplias y renovadas fuerzas. Por supuesto antes tenía que hacer una foto a la luna, estamos a una altitud de 1.650 mtrs. y tenemos menos atmósfera entre mi cámara y la luna que en Ceuta. Esta oportunidad no se puede perder y con trípode en mano hice unas cuantas al circulo plateado.

El día siguiente amanece con un sol y una intensidad lumínica apabullante. Una mañana magnifica. Mi primera actuación después de desayunar era arreglar la emisora. Gracias a un compañero del grupo que da vida al trasto puedo continuar con la emisora, que por cierto al día de hoy aun le debo el conector de mechero. Este día tendremos también nubes e incluso hasta un poquito de lluvia, nos faltó la nieve. Una pena que las temperaturas con muchos grados no acompañaran a la producción de nieve. Comenzamos nuestra andadura comprando los avios para la comida, es decir el pan. El resto lo traemos desde Ceuta. Paramos en el centro del pueblo para aprovisionarnos de tan goloso elemento, el pan en Marruecos lo suelen hacer muy bueno, sobre todo que el que está hecho a la antigua usanza. Y salimos.

Los de cabeza se encargan de la ruta, salimos camino a Michlifen, según el GPS, y comenzamos haciendo una rutita por pistas cercanas y cruzando secarrales. Polvo, mucho polvo es lo que tenemos durante todas estas pistas. Y nos paramos. Paramos en una zona volcánica, una zona estupenda para hacer piruetas con los coches. Arena suelta, espacio y luz intensa es lo que tenemos. Parece ser que la llaman «los volcanes» o algo parecido, no me quedo con el nombre. Los primeros en llegar empiezan a jugar con pequeños trompitos con los coches. Es divertido, es divertidísimo el sentir los derrapes de las ruedas traseras del coche bajo tus pies. La fina gravilla que los efectos de la erosión han formado estos parajes hacen que sea una pista de patinaje para nuestros vehículos. Todos nos encontramos a gusto aunque haga un sol y calor de solemnidad.

Dos son los agujeros que se encuentran en la zona. Los habitantes del lugar con sus excavadoras y camiones han ido horadando esta zona de depósitos de detritos volcánicos. Las paredes de este agujero se encuentran ralladas por las uñas de los bulldozers que las rascan para conseguir el producto volcánico y utilizarlo en sus obras, con esto consiguen dejar a la vista las diferentes capas de sedimentos que los elementos atmosféricos y el tiempo van dejando en esta zona en forma de capas. La oquedad mas grande nos sirve para juntar los coches, reunirnos y hacernos las fotos de familia de rigor.

Pasada la euforia de los derrapes continuamos con la pista hasta llegar a la carretera dirección Azrou. Esta pista finaliza con un tramo muy rápido. Pongo mi coche al menos a 110Km/h, una autentica forma de que corra la adrenalina por la sangre. Al salir a la carretera nos dirigimos al Bosque de Cedros. Se encuentra entre las poblaciones de Azrou y Tinahdite. Los cedros centenarios empezaron a aparecer de golpe en la carretera. Ya he recorrido este bosque en otros viajes, pero cada vez que vengo lo encuentro diferente. Esta es la grandeza de la naturaleza. Los cedros se elevaban sobre nuestras cabezas cubriéndonos con sus grandes ramas. Los vehículos pasan bajo sus afluentes de madera protegiéndonos del sol y ofreciéndonos su sombra. Algunos cedros sobrepasan los 30 metros. Estos vetustos árboles jalonan nuestro camino, hermosos y verdes. Cuando pasas por estos parajes y te retrotraes a los momentos en los cuales el medio transporte fuera el común borriquillo -ahora en España en vías de extinción- te sobrecoges por la magnificencia de la naturaleza que te rodea. Estamos a una altura media entre 1.600 y 1.900 metros. La nieve debe ser sobrecogedora en estos lugares y no en forma de charcos o manchas de nieve, como la he conocido anteriormente en estos parajes, sino todo cubierto como creo que se encuentra en invierno. Con una buena capa de nieve. Debe ser impresionante esa aventura incluso para hacer senderismo en este Parque Natural. Mas tarde quedamos para realizar esta misma ruta pero en la época invernal cuando todo esté blanco.

Las pistas que recorremos son pistas fáciles donde un vehículo normal podría circular con facilidad sino fuera por algunos tramos difíciles puesto que están preparándolas para asfaltarlas. Tenemos que sortear los obstáculos que nos encontramos en la pista, como tubos, maquinaria, trabajadores,... y lo más fácil es bordearlos saliéndose de la pista. Después de recorrer unos cuantos kilómetros rodeados de cedros nos encontramos con el árbol Gouraud, el cedro, que según lo lugareños, es el mas antiguo del mundo. Muerto, es un árbol muerto. Existe otro árbol, otro cedro cerca de este que, según dicen, también es el cedro más antiguo pero vivo.

El cedro Gouraud se encuentra rodeado por todo un elenco de puestos de venta de bebidas y frutos secos. Las bebidas para nosotros y los frutos secos para los macacos. Se encuentra rodeado de monos, monos de la especie del Atlas o macaco de Berbería. Monos de estas características los encontré en la subida al Jbel Kelti, y también los de Gibraltar. Los primates no están ahí por adorno, no, están para encontrar su comida. Los turistas como nosotros les damos de comer con la mano y con cuidado porque a un descuido te quitan la bolsa de cacahuetes y te quedas a cuadros, sorprendido por el ataque alimenticio del mono, y nos gusta. Nos gusta ver fauna autóctona cerca de nosotros y que podamos «amaestrar» con nuestras delicias. Pero los que mas se divierten son los niños que nos acompañan.

Después de estar parados como una hora, seguimos nuestro camino ya para encontrar un sitio donde comer tranquilamente, sin que nos moleste nadie. Vemos lo que parecen unos portugueses u holandeses comiendo en un claro que el bosque da al ser humano para que pueda ser disfrutado. Esperamos tener la misma suerte. Al cabo de unos minutos nos llega la misma suerte, pero todo me indica, y según mi experiencia, que no estaremos solos por mucho tiempo. Por las emisoras decidimos parar y comer.

Comemos, descansamos y jugamos un rato. Como temí al rato nos vista un hombre con una moto que no se como funcionaba de lo desastrosa que iba. Se coloca cerca de nosotros, a unos metros, y sin miramientos extiende su tienda móvil para exponer ante nuestros ojos sus artículos. En un principio no hacemos caso, nos dedicamos a lo nuestro, pero el permanece estático, a la expectativa. Con el tiempo se integra con el grupo que juega al fútbol y consigue la confianza necesaria para posteriormente ofrecer sus cachivaches. Y comenzamos a comprar. Son auténticos maestros de la venta, no tienen vergüenza ajena -dicho con vehemencia- para molestarte y ofrecerte sus productos. Finalmente consigue vendernos. Colgantes, collares, ceniceros de piedra, fósiles y demás abalorios típicos de Marruecos es lo que nos ofrece, lo de siempre, y siempre caemos. Tengo en casa de todo y siempre que los veo me parecen nuevos y compro. Esta vez me mantengo al margen y consigo vencer esa supuesta la necesidad de comprar. Después, los que se nos acercan, ya terminando, son los monos, jugamos un rato con ellos haciéndoles subir y bajar a los árboles dándoles los cacahuetes que nos han quedado de antes, y partimos nuevamente.

Partimos dirección a unas cataratas que parece que mana el agua de las entrañas de la roca, las cascadas de lOuem erRbia. El agua es salada por la roca por donde discurre. En los alrededores vemos también emanaciones espontáneas de agua que tornan el entorno por donde discurren de color blanco. Pensamos que es el mismo agua el que pinta de blanco con su sal. La sal es cristalizada por efecto del calor del sol que produce la evaporación lenta del agua que contienen sus moléculas salinas. El cauce del río se encuentra ribeteado de zonas de descanso para los visitantes que se alquilan por un módico precio mientras toman un refrigerio. En estas sombrías se puede disfrutar del son de la música producida por del agua, del frescor de su humedad y de la belleza de los remolinos que el agua forma mientras desciende en forma de torrente por el lecho del río. El agua es fría pero esto no es un problema para que algún que otro miembro del grupo sucumba a la tentación de bañarse en la poza que hay bajo la cascada.

Disfrutamos del lugar y salimos, sin antes hacer una colecta para pagar una propina a uno de los «aparcacoches». Aquí hay que tener cuidado con ellos, no por otro motivo sino que como seas un poco blando son capaces de hacerte que pagues a mas de dos aparcacoches por tu estancia en el lugar. Aun sabiendo esto, un lugareño se nos unió sin motivo alguno al grupo, y al final nos pidió como si hubiera sido nuestro guía turístico. Su pesadez fue recompensada para su bolsillo. Así suelen conseguir algunas monedas para su supervivencia.

Tomamos camino de regreso a Ifran, al hotel. Cansados y con la dualidad de querer seguir con las pistas por un lado; y por otro con las ganas de llegar al hotel y descansar. Llegamos sobre 21 horas, hora española, aun tenemos los relojes con la hora de origen. La cena nos aguarda, está preparada. Antes de salir dejamos dicha nuestra selección de platos ya que no sabíamos la hora a la que regresaríamos y la cocina cierra a una hora. Después de ducharnos y relajarnos un poco en las habitaciones fuimos bajando poco a poco, la cena nos esperaba.

Todos cenamos juntos esta vez. Y comentamos las peripecias del día. Estamos todos satisfechos de lo acontecido. La cena es abundante como abundante es la factura. Aunque no sienta bien pero bueno lo estamos pasando magníficamente. Terminada la cena, cus-cus, tallin de cordero y pollo asado, y unas buenas ensaladas como entrante me voy a la habitación, el cansancio me hace mella y antes de dormir unas fotillos desde la habitación al Ifran con unas nubes cautivadoras y un colorido especial que estaba dando el sol casi ya desparecido.

Al día siguiente, otro espléndido sol. Comenzamos a preparar el regreso, con pena y despacio para saborear las últimas horas en esta ciudad. Tomamos un refrigerio para desayunar, pagamos y salimos, tarde, pero salimos. El camino de vuelta es el mismo que el ida, me hubiera gustado ir por Fez y Chaouene pero la decisión parece ser casi unánime, somos un grupo y es el grupo el que manda. Comemos cerca de Rabat y llegamos a la frontera de Ceuta. Después de unas horas de viaje ya en casa descansamos de la ruta tan magnifica que hemos realizado. Ya podemos empezar la semana con sensaciones nuevas y batallitas por contar a nuestros amigos y compañeros.

Un fin de semana de oro, la gente maravillosa y encantado de haber hecho este pequeño lapsus en la dura vida diaria. Un saludo a todos los foreros.

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© Javier Sancho
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