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REFLEXIONES

Las Autonomí­as y la Gran Mentira

En Ceuta el 10 de Octubre de 2013

Estamos viviendo días confusos. La historia constitucional española es corta y no por eso estamos viviendo años fáciles. Debemos hacer un poco de memoria histórica reciente. Estos movimientos nacionalistas o independentistas en España deberían haberse acabado en el momento en que la Constitución fue aprobada, aprovechando para solucionar este problema histórico del último siglo XX. La Constitución la hacemos todos y, según ella, todos somos iguales.

La Carta Magna fue votada y aprobada en diciembre 1978. El 67,11% de los electores fue a votar en el referéndum a la Constitución. La participación fue inferior a las dos anteriores elecciones realizadas en España. Muchos creen que fue por la desgana de los electores por la consecución tres convocatorias en casi un año. Más bien fue por la falta de motivación ante la Constitución y los importantes cambios que se impondrán. Hay que tener en cuenta que España sale de un periodo en el cual la política no es con diferencia un tema principal de la población.

Qué grado de conocimiento de la Constitución tenía este español de a pie. Según un artículo del diario El País[1] publicado antes del referéndum redacta al respecto una encuesta que llega a las siguientes conclusiones: «...el 68% de los españoles conocen la existencia de los trabajos para redactar la Constitución, únicamente el 13% están informados de su contenido». Además del desconocimiento, cerca del 20% no quiere o no está motivada para conocerla. Destacar que precisamente las clases sociales baja o media-baja son las más castigadas por el desconocimiento (44%). No obstante, fue aprobada por el 88,54% de los votos válidos. Todo esto indica que la mayoría de la población española en edad de votar y con derecho al voto hizo lo que los partidos políticos recomendaban. Prácticamente la totalidad de los partidos políticos estaban a favor del voto positivo. No obstante una tercera parte de los parlamentarios de AP (Alianza Popular, partido de la derecha) se apartaron de las órdenes oficiales del partido (de los 16 diputados 5 votaron en contra y 1 se abstuvo). Y extrañamente, después de ver la redacción de la Constitución, parte de los parlamentarios catalanes y vascos se abstienen o votan en contra.

En los años en que se desarrolla todo el entramado para la reforma política en España, y cuya culminación será la aprobación de la Constitución y posterior convocatoria de elecciones, será uno de los periodos más activos en lo referente a terrorismo. El GRAPO[2] y el FRAP[3] tendrán un periodo de máxima actividad, pero será la banda terrorista ETA[4] la más cruenta y activa. Los dos primeros son grupos pequeños y con pocos recursos por lo que la acción terrorista, aunque es de resaltar, no es tan importante como los asesinos de ETA. Desde la muerte de Franco hasta el referéndum del 78 ETA asesinará a 99 personas, incluso el mismo día de las votaciones realizan un atentado en Santurtzi. Ante esta tesitura de terror los políticos nacionalistas vascos no llamarón a la barbarie de ETA como terrorismo, ya que estos los consideraban como héroes antifranquistas incluso después de Franco. Hoy, en democracia, los consideran como héroes patriotas.

La corriente independentista catalana proviene de finales del siglo XIX y no tendrá repercusión a destacar hasta la llegada de la II República. Durante este periodo este movimiento se hace fuerte con la ayuda de la izquierda española -las razones a su apoyo las veremos después-. La minoría catalana formará parte del Grupo Parlamentario Vasco-Catalán en el Congreso de 1.977. Será formado con 13 diputados de diferentes formaciones políticas catalanes, y por parte de la minoría Vasca estará formada por 9 diputados del orbe político vasco. Estará encabezada por Jordi Pujol, hoy activista declarado y abierto del independentismo catalán así como sus hijos. La familia está incursa en procesos judiciales de corrupción por cobros ilegales de comisiones y posterior evasión de capitales.

Según datos del Mº del interior en las elecciones de junio del año 1.978 -a las Cortes Generales para la redacción y aprobación de la Constitución- los votos realizados a los partidos nacionalistas catalanes y vascos representados en el Congreso fueron 2.042.767, por lo que el porcentaje de los nacionalistas respecto al censo electoral es del 7,02% en la Cámara Baja. Es decir, este 7,02% dirigió los designios de todos los españoles con la evidente ayuda del PSOE (Partido Socialista Obrero Español). Cabe destacar que este 7% no estará formado por votos exclusivos de independentistas sino que también existen votos regionalistas no independentistas.

Actualmente la técnica del independentismo consiste en llamar ataque al conjunto de los ciudadanos que viven en lo que consideran sus provincias a todo ataque democrático contra la corriente sectaria independentista vasca o catalana.

Aunque el PSOE se fundara en el año 1.879, se tendrá que refundar más tarde puesto que cercana la terminación de la Dictadura casi no tenía apoyos ni actividades. La verdadera oposición al franquismo la realizaba el PCE (Partido Comunista de España). Partido que será legalizado posteriormente, y cuyo espacio político será ocupado por el PSOE, quedando más tarde el PCE prácticamente relegado del panorama político español. No obstante el socialismo español recogerá parte de las propuestas del PCE como si fueran suyas.

El PSOE, entonces, se refundirá mediante la unificación de diferentes partidos socialistas regionales, existentes o provenientes de la II República, y que se agruparán en torno a las siglas PSOE. Se estructurará en una federación de partidos, y se formularán cada uno de estos partidos como representantes de los diferentes territorios de España. Esta renovación se culminará en el Congreso de Suresnes en 1.974. Uno de los puntos a exigir para del establecimiento de la democracia en España es el «reconocimiento del derecho de autodeterminación de todas las nacionalidades ibéricas». Es decir, «La definitiva solución del problema de las nacionalidades que integran el Estado español parte indefectiblemente del pleno reconocimiento del derecho de autodeterminación de las mismas...» -como dice uno de los puntos de la segunda resolución del Congreso-; también abogan por la «constitución de una República Federal». Tesis que seguirán apoyando en el congreso de 1.976. Estas ideas rupturistas de España ya estaban integradas en el ideario del PSOE desde el comienzo de su fundación por Pablo Iglesias. El PSOE se configura en sus comienzos con la unión de 28 agrupaciones, de las cuales 15 estarán radicadas en las provincias catalanas. Por lo tanto como la mayoría es de las provincias catalanas se reunirán en Barcelona para su constitución. Estas líneas de actuación y la consecución de la idea republicana y federalista por parte de los socialistas españoles validarán las imposiciones nacionalistas en la construcción de la democracia en España siendo apoyada esta idea ya desde la II República.

Formalmente renunciará a la idea republicana en 1.977 para poder proclamar a España como una democracia y Monarquía Parlamentaria, pero el PSOE no renunciará a este propósito internamente nunca. Será en el mandato del ex presidente Jose L. Rodríguez Zapatero donde se abrirá nuevamente la idea de la república. Abrirá los procesos de autodeterminación mediante la modificación de los estatutos de autonomía cambiando de esta manera las políticas territoriales. También lo hará con políticas sociales, financieras, e históricas, que irán en la línea del republicanismo. Serán apoyadas férreamente por gran parte de los altos cargos del PSOE, así como de un alto número de sus personalidades históricas. Tendrá como consecuencia nuevas ampliaciones de competencias dando más autogobierno, y creando también de esta forma un sentimiento pseudo nacionalista en aquellas regiones en las que este movimiento no existe, como en Andalucía. Incluso llegó a decir «Apoyaré el estatuto que salga del Parlamento de Cataluña» dando de esta forma carta de naturaleza al parlamento de una Comunidad Autónoma, como si fuera un Parlamento Soberano. Todas estas corrientes e ideas cerradas supuestamente durante los periodos anteriores de la democracia española. Por otro lado, en los mítines del PSOE o de la UGT -sindicato perteneciente al PSOE- se puede observar la falta de insignias nacionales españolas, que tienen todo el derecho a utilizar, y en cambio aparecen insignias preconstitucionales de la Republica enseñadas con orgullo. Por otro lado el PSOE sigue apoyando el independentismo con una idea rupturista nueva, la idea de una «federación asimétrica», que desconozco su significado aunque si se perfila su fin.

No obstante, antes del Sr. Zapatero, con el Gobierno del Sr. Aznar del Partido Popular, partido de centroderecha, realiza una serie de concesiones muy peligrosas a los nacionalistas. Ante la necesidad de gobernar en su primera legislatura -como ocurre cada vez que no existe mayoría absoluta en las Cortes Generales los partidos de turno pactan con los nacionalistas para poder formar gobierno- tuvo que llegar a acuerdos con CIU y PNV. Lo lógico ante esta mordaza nacionalista sería pactar con partidos nacionales para llevar a cabo planes nacionales y de Estado, pero, extrañamente los grandes partidos nacionales tienen grandes diferencias ideológicas que impiden dichos acuerdos. Estos apoyos de los separatistas son generosamente pagados con prebendas políticas, sociales, financieras y jurídicas ampliando, nuevamente, las desigualdades entre todos los españoles. Estas concesiones fueron, entre otras, la desaparición del Servicio Militar Obligatorio como elemento unificador de la ética patriótica que imprimía el Ejercito y que los independentistas rechazaban de plano -Servicio garantizado por la Constitución tanto su realización así como su exención por lo que es probablemente uno de los asaltos a la Constitución más graves desde sus comienzos- y la entrega a las CC.AA. de dos de los pilares fundamentales de una sociedad, la Educación y la Sanidad. Con la educación las CC.AA. podrán dirigir a la juventud según la historia que el Gobierno imperante desee modificando los planes de estudio y temarios. Y la sanidad como servicio social por excelencia. Ahora el Sr. Aznar anda dando lecciones de ética y de buen gobierno.

La derecha en España durante la transición estará muerta como consecuencia de cuarenta años de inactividad, por la prohibición por parte de la Dictadura de la libertad política y de reunión. No tiene experiencia en el diálogo democrático y es vapuleada por la izquierda tildándola de facha y fascista. La derecha estará representada por AP (Alianza Popular) que se quedará casi vacía, siendo el centro del espectro político el que se aprovecha de esta situación y se llena de seguidores mediante una concentración de partidos que se llamarán UCD (Unión de Centro Democrático), que más tarde se convertirá en partido político. No obstante estos partidos heredarán un sentimiento de inferioridad y sobre todo de culpabilidad a causa de la fuerte propaganda de la izquierda que calará en la sociedad española, y que influirá en una exagerada concesión al independentismo por parte de la derecha y apoyado por la izquierda española en la redacción de la Constitución Española.

Después de conocer estos detalles y ver la situación actual en la política territorial en España no puedo más que preguntarme cuales eran las ideas reales de los políticos en España cuando se redactó la Constitución. No puedo creer que estos fueran fruto de un engaño de ese 7% a aquellos políticos nacionales y supuestamente nacionales, sino más bien, y estudiando la deriva de la situación actual, una fuerte dependencia de los partidos nacionales para los futuros pactos con los nacionalistas que se aventuraban para después de la aprobación de la que será la principal Ley de España. Como consecuencia de esto, surgiá una apertura de la Constitución a la posibilidad, como ocurre, del casi el total autogobierno de las CC.AA. en cada uno de sus territorios, incluso independientemente de lo que establezca el Gobierno Central, pudiendo llegar en última instancia, a dirigir las riendas del Estado en detrimento de una política común que debería ser establecida por el Gobierno Central como Gobierno de todos los españoles. Para eso se realizan elecciones nacionales a las Cortes Generales cada cuatro años. Es decir, la total y absoluta inclusión en la Constitución de las peticiones de los secesionistas para la consecución de sus fines.

Vistas estas premisas, cómo podrá sobrevivir un estado soberano en el tiempo con semejante articulado. La Constitución surgirá viciada de soberanismo territorial, y no precisamente español. Es como dejar al lobo que guarde de las ovejas de la comunidad.

La Constitución tal y como está articulada es engañosa, en tanto que al principio consagra la igualdad entre todos los españoles, y posteriormente establece diferencias entre territorios históricos y no históricos reconociendo de esta forma los fueros existentes y diferencias culturales, como el idioma, en aquellos lugares que los disfrutan. Permite, el desarrollo legislativo autonámico, con la posibilidad de crear diferencias proteccionistas territoriales en torno a materias mercantiles, laborales y civiles, entre otras, además de aquellas que las CC.AA. vean que no hay legislación nacional especifica. Con el simple hecho de legislar en sus respectivos territorios, estos parlamentos se comportarán como si de naciones se tratara. ¿Cómo se puede crear la igualdad entre todos los ciudadanos llevando al extremo estas sutiles diferencias?.

La Constitución Española sanciona: «Las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales.». Cada modificación que se realiza en los estatutos de autonomía, y sobre todo las últimas siendo el Sr. Zapatero el presidente del Gobierno, van en la dirección del autogobierno territorial, y no sólo eso, sino que incluso se inmiscuyen en la forma de gobernar del Estado teniendo en algunos casos voz y voto en las decisiones del Estado para todos los españoles. La desigualdad también se ve cada año cuando hacemos la declaración de la renta, y según donde se viva, se tendrán más o menos derechos, desgravaciones, o privilegios fiscales. Las diferentes legislaciones autonómicas hacen realmente laborioso al Gobierno central el establecimiento de nuevas Normas nacionales sin tener que pedir permiso a las diferentes CC.AA. Realmente somos todos iguales como establece la Constitución en su título I «Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna...».

Se establece un ente, el Tribunal Constitucional, que será el garante del cumplimiento de la Constitución en todos sus términos. Pero estos miembros son elegidos por el Congreso y el Gobierno casi en su totalidad, o lo que es lo mismo por los mismos que legislan, politizando de esta manera el Alto Tribunal y entorpeciendo de esta forma la separación de poderes, como garantiza el articulado de la Carta Magna. ¿No debería ser el Poder Judicial el que regule y elija al Alto Tribunal?. Otra de las contradicciones de la Constitución.

Muchos, hoy en día, por la edad no han podido votar la Constitución Española actual. La han estudiado más que aquellos que la votaron, y la inmensa mayoría la están sufriendo como ciudadanos de segunda puesto que no viven en las provincias catalanas, ni vascas, y lo que parece ser ahora, gallegas. Se han dado cuenta de las carencias de la Carta Magna. Gracias a estas nos encontramos con el problema secesionista en España. La Constitución es una herramienta magnífica para que TODOS nos sintamos iguales y amparados en ella. Para que esto ocurra habrá que reformarla de tal forma que desaparezcan estas desigualdades y que impidan sentimientos independentistas, o lo que es lo mismo secesionistas; exista un sentimiento nacional español para que todos trabajemos juntos en una sola dirección siendo el Gobierno de todos el garante de la pureza de dicho sentimiento. Como decían las antiguas consignas sindicales La unión hace la fuerza. Que imposibilite que los políticos del futuro no tengan tentativas de hacer lo que hacen los políticos del presente. Modificarla de tal forma que se impida su adaptación ante necesidades partidistas y temporales, pero que si sea modificable para su adecuación al bien común de todos los españoles. La destrucción de todo el entramado autonómico es uno de los caminos. Hay que hacer que estos entes pervivan como los garantes del desarrollo normativo nacional en sus respectivos territorios, dentro de sus propias necesidades, y dentro de una horquilla de posibles actuaciones establecidas por el Estado. Las CC.AA. no deben servir para dividir sino más bien para unir a todos en un mismo proyecto nacional, por lo que debería desaparecer el poder legislativo de las CC.AA., así se evitarían gastos inútiles de nóminas a políticos, asesores de estos y entramado administrativo que hoy en día pagamos para el sostenimiento de los diferentes parlamentos autonómicos. Y lo que es más importante también evitaríamos políticas identitarias territoriales y exclusivistas. La descentralización no consiste en romper en cachitos un país haciendo que cada cachito se comporte o sea como un pais (sobre todo sin haberlo sido), sino en administrar por territorios un Pais con leyes comunes. La modificación de la elección de los magistrados del Tribunal Constitucional en el sentido de que no sean los políticos y sean elegidos a ser posible por los ciudadanos, o por el conjunto de jueces y magistrados como componentes de la Administración de Justicia, para que sea un Poder Legislativo real. La desaparición de todos los antiguos fueros y prebendas regionales. La garantía del mantenimiento de las distintas lenguas de España como riqueza cultural española para el engrandecimiento cultural español y una no excusa para la diferenciación.

Para que todo esto funcione también habrá que modificar la Ley Electoral e impedir la presentación de estos partidos que sólo quieren utilizar los medios políticos generales nacionales para utilidades segregacionistas y particulares.

Todo esto hará efectivo que la separación de poderes fluya sin que ningún tipo de elemento político ni social sea capaz de influir en la libertad de acción de cada uno de ellos en dirección al bien común de todos los españoles.

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[1] El País (6/8/78) Cerca de la mitad de los españoles, indecisos ante el referéndum constitucional.
[2] Siglas de Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO) son una organización terrorista española, de extrema izquierda, nacida en 1975.
En 2006, la Audiencia Nacional consideró que los GRAPO eran el brazo armado del Partido Comunista de España (reconstituido), el cual dirigía la organización.
[3] Siglas del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) fue una organización terrorista española, inspirada por militantes del Partido Comunista de España (marxista-leninista).
[4] Siglas de Euskadi Ta Askatasuna (expresión en euskera traducida al español como «País Vasco y Libertad») Inicialmente formado por un grupo de jóvenes militantes escindidos del PNV, y que posteriormente se irán alejando de los postulados católicos y derechistas tradicionales del PNV hasta llegar a ser un grupo terrorista de corte marxista-leninista.