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REFLEXIONES

El libro electrónico, ¿futuro?

En Ceuta el 13 de Octubre de 2013

Acabo de terminar de leer en un libro electrónico el ensayo de Vargas Llosa, La civilización del espectáculo. De las cosas interesantes que escribe, unas correctas y otras de las que no estoy en su sintonía, pero de muy recomendable lectura, cabe destacar una palabras que brinda al libro electrónico. Habla del erotismo y del placer de la lectura en libros de papel. Menciona a Jorge Volpi como aquel que se decanta sobre la casi desaparición futura del libro-de-papel, como los llama Volpi, frente a los libros-electrónicos. También nombra a Vicente Molina Foix que replica a Volpi en otro artículo y queda como aquel nostálgico y metafísico de las letras, defensor de la palabra escrita en aquel maravilloso invento chino que es el papel, aunque su defensa sobre el medio no sale de la nostalgia. No obstante V. Llosa no se decanta por ninguno de los dos pero haciendo un guiño al segundo dice que Me cuesta trabajo imaginar que las tabletas electrónicas, idénticas, anodinas, intercambiables, funcionales a más no poder, puedan despertar ese placer táctil preñado de sensualidad que despiertan los libros de papel en ciertos lectores.

Yo leo en un libro electrónico, y desde que lo poseo leo muchísimo mas. Era de esos escépticos que pensaban que este sistema de lectura no podría llegar muy lejos. El olor del papel recién impreso, que parece que la tinta se sale de su lienzo para dibujar con las letras, en el ambiente que rodea al lector, el relato que en él celosamente se guarda; el tacto de la celulosa que se hace difícil olvidar al agarrar el libro por sus márgenes y pasar las páginas por uno de los vértices y llevarlo hasta su contrario; el volumen y peso del libro son elementos físicos que hacen mella incluso en la posición lectora que ha de colocarse el lector para una cómoda práctica de la lectura, y todo esto difícilmente igualará el libro electrónico al libro impreso.

Tenemos que acostumbrarnos a este artefacto diabólico que, y en eso estoy de acuerdo con Volpi, revolucionará y está revolucionando la edición del libro. Como el mp3 lo ha hecho con las discográficas. Estoy seguro que desaparecerán ciertas figuras, a la comercialización me refiero. Hoy he visto los precios de la obra de Ken Follet La caída de los gigantes, por poner un ejemplo y sin ir a mas detalles, en una tienda virtual famosa sita en la capital de España. La edición impresa en tapa blanda tiene el mismo precio que su edición digital, es decir, y aquí hay algo que no alcanzo a comprender, en la edición digital que el lector pone el medio, es decir, no hay costes de papel, ni casi costes de distribución, y quizás otros que desconozco, tiene el mismo precio que la edición impresa. No lo llego a entender. Este es uno de los puntos a incidir en la política editorial. Y quién es el beneficiado de esa diferencia. Mucho me temo que no es el escritor. Luego, las editoriales, quieren que no exista la piratería. Estas políticas hacen que piense que estas son las piratas primigenias con sus políticas de precios y comercialización. Estas son las que fijan un precio, claro está que es orientativo para las librerías, pero quien lo baja pierde su beneficio, y quien lo sube otras librerías lo tienen mas bajo. No es una alabanza a las copias aunque da que pensar. Pero esto es para otro costal.

El libro impreso seguirá siendo lo que es pero cuantitativamente hablando en mucha menor medida. Se utilizará como elemento para el estudio y de culto. Un ejemplo, estamos viviendo en el entorno de la música el retorno al plástico, es decir, a la audición de obras editadas cuyo soporte es el disco de vinilo. Ciertamente hace el placer musical sea mas exquisito para aquellos megalómanos de la música. Recuerdo que cuando escuché por primera vez un disco compacto, y me acuerdo perfectamente como si lo estuviera escuchando ahora mismo el Orinoco Flow de Enya. Adquirí el aparato de lectura de discos compactos con mucha ilusión, la prensa elevaba alabanzas sobre este medio, tan altas que me llenó de expectativas. Ahorré lo suficiente y compré un lector de discos digitales. Lo instalé ilusionado y lleno de esperanzas debajo del plato, lo enchufé y me dispuse a escuchar la obra que compré y que ya tenía en vinilo. Me resultó, y aun lo hace, un sonido plano en el espacio, que decepción. Mucha claridad de sonido en cuanto a limpieza, sin chasquidos pero después de todo plano. Cuando escuchas una sinfónica en un formato digital no encuentras profundidad, no puedes distinguir donde están sonando los instrumentos, en que posición espacial se encuentran, la viola, el contrabajo, los violines, el fagot,... Es cuando estas escuchando un concierto de música clásica donde más acusas esta falta de autenticidad. Con los libros ocurre lo mismo, encuentro en el libro electrónico inocuo, superfluo, etéreo, no encuentro en él lo que obtenía y obtengo cada vez que abro los libros impresos, autenticidad. El simple hecho de rozar ese producto natural fabricado por la inteligencia humana, y donde se desgranan las más bellas historias, y sucumben las más gruesas teorías científicas, es en estos donde se adquieren un menor esfuerzo para su aprendizaje, puesto que tienen entidad y soslayan continuidad en el tiempo. En cambio, cuando conocemos que nuestras lecturas están en un aparato electrónico que no son mas que números binarios, impulsos electromagnéticos en un condensador microscópico, y que con un simple campo magnético puede ser destruido sin mas contemplaciones y en cuestión de milisegundos, el mayor de los relatos de Julio Verne, o Charles Dickens, o Cervantes, o Góngora suena etéreo, superfluo, inocuo.

Pero aun así sigo leyendo en libro electrónico. Este también tiene sus bondades, miles de libros al alcance de tus dedos en cualquier momento, cabe en un bolsillo y lo puedes llevar a cualquier lado.

Entoces, ¿Desaparecerán las bibliotecas como las conocemos hoy en día? quisiera creer que no, y creo que no, puesto que el libro impreso siempre será necesario. No quisiera ver estudiantes sin subrayar libros y sin apuntar en ellos. La memoria fotográfica funciona mejor con un libro impreso que con un libro electrónico, y lo digo por mi propia experiencia, cuando estudio prefiero hacerlo sobre papel. También se recurrirá al libro impreso para ampliar la vanidad y poder enseñar la biblioteca. ¡Mira cuantos libros tengo!, aunque nadie sabe si los he leído o no, pero están ahí y algo dicen de quien los posee. Otro problema u otra pregunta sería ¿ayudará el libro electrónico a la difusión de la cultura?, ¿será este un cauce a través del cual nuestras generaciones y las siguientes lean o leerán más y mejor? son preguntas que aun me hago. Es muy posible que ahora se lea más por la facilidad de transporte del libro electrónico, pero también es cierto que el lector se hace leyendo y el que no lee difícilmente lo hará por el simple hecho de tener uno de estos acumuladores digitales, o quizás si. La cultura requiere de una actitud, la de querer aprender, y para aprender hay que ser humilde, hay que esforzarse, cualidades en el ser humano que hoy no prevalecen en nuestra sociedad. Mas bien la anorexia cultural mas completa es la que cada vez abunda mas en nuestra sociedad, y lo que es mas grave, nuestro sistema educativo lo mantiene con profesionales cada vez menos motivados; bien por la conversión de las escuelas en guarderías de niños; bien porque la sociedad no ve la suma importancia que tiene este problema para su futuro. Qué niño no sueña con ser Ronaldo, pero qué niño sueña con ser Premio Nobel. Claro está, este problema ni el libro electrónico ni el libro impreso nunca podrán solucionarlo.

Qué pasó a aquellos que vieron nacer la imprenta de Gutengerg (también hace alusión Vargas Llosa en su libro a este detalle). Este invento popularizaba en mucho los libros -impresos, se entiende-. Antes eran los escribas y copistas los que elaboraban estos preciados vehículos culturales. Tardaban mucho tiempo en su confección por lo que resultaban caros, muy caros para la población llana. El índice de analfabetismo era muy elevado; bien quizás por la falta de tiempo que tenía la población y que utilizaba para su supervivencia; bien por lo caro que resultaba la compra de papel para el aprendizaje de las letras y números. Además eran muy preciados por aquellos personajes que podían costearlos, y eran guardados celosamente en sus bibliotecas particulares no dejando a nadie que se acercarse a su lectura. Eran únicos y muy valiosos. Y llega Johannes con su invento. Muchos son los que dirán que la cultura desaparecerá en la forma que antes se entendía, por que de esta llegaría a mas personas diluyendo su importancia, su eficacia por la falta de profundidad ya que llegará a más personas y estas no tendrán ningún tipo de instrucción. Dirán que llegarían a terrenos yermos, baldíos. Estaban errados, y la historia y el tiempo así lo ha demostrado. Uno de los grandes inventos que ha permitido el desarrollo en todos los ámbitos de la humanidad ha sido la imprenta. ¿Pasará lo mismo con el libro electrónico? mucho me hace pensar que si pero quizás no en la misma medida.

No obstante, prefiero leer en un libro impreso.