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REFLEXIONES

Las antiguas Vías Pecuarias, una expropiación gratis encubierta.

En Cortes de la Frontera el 05 de Noviembre de 2013

Estamos viviendo una época en la que queremos establecer el hecho irrenunciable del mantenimiento y protección del Medio Ambiente por parte de la Sociedad, y por ende del Estado. De hecho la posibilidad de disfrutar una Naturaleza limpia es un derecho de todos, y un deber de todos el mantenerlo. Con la idea de proteger estos territorios se crea una figura jurídica «El Dominio Público», como establece la Constitución. La aplicación de esta figura en ciertas zonas, independientemente si es ético o no, tal y como lo conocemos hoy en día significa un grave perjuicio a aquellos propietarios de los terrenos afectados. Estos tienen que soportar los costes de forma gratuita, ya que no reciben ningún tipo de contraprestación a cambio de ceder casi todos los derechos del usufructo sobre la misma a la Sociedad. Además estos propietarios tienen la obligación por su tenencia se mantenga invariable para el disfrute del ciudadano. Y repito, todo esto no sólo gratis sino que el propietario ha de pagar con su propiedad.

Hablamos entre otros Domios Públicos de las Vías Pecuarias, o lo que se llaman también Cañadas, Carreradas, Cabañeras o Azadores reales, servían para el trasiego o trashumancia de la ganadería, en especial la ovina o lanar y que actualmente ya no se utilizan para estos menesteres (salvo una vez al año por Madrid para su reivindicación como figura perdida). Es ese tipo de terrenos que pasaron a manos privadas en el siglo XVII y XVIII como consecuencia de la decadencia de la industria lanar sobre la necesaria agricultura, y que ahora el Estado quiere recuperar a toda costa gracias a una política conservacionista agresiva y desproporcionada, y posiblemente, de escasa repercusión ecológica.

Tenemos que hacer un poco de historia al respecto para que quede clara esta posición. Será en el Fuero Juzgo donde hallamos las primeras referencias fidedignas sobre el paso y pasto de los ganados en «campos abiertos» y «carreras públicas». Pero será Alfonso X el que regulará estas vías como consecuencia de su creciente desarrollo en perjuicio de la agricultura, creando el Honrado Concejo de la Mesta de los Pastores de Castilla.

Las cañadas eran protegidas por los llamados «alcaldes entregadores de la Mesta», estos aprovechaban cualquier ocasión para alterar y ampliar las cañadas de manera arbitraria e injustificada.

El desarrollo y configuración de la corporación mesteña alcanza su apogeo con los Reyes Católicos que amplían su protección como consecuencia de la cada vez mayor producción lanar en España. La lana española es altamente solicitada en el mercado exterior por su gran calidad, por lo que se llega a convertir en la industria exportadora por excelencia. Tan poderosa fue esta política que en muchas ocasiones se permitía la utilización de caminos vecinales como cañadas propiamente dichas ya que se utilizaban indistintamente, siendo, en muchos casos, estos caminos vecinales confundidos y abducidos para realización de la trashumancia o simple trasiego de ganado.

Hoy en día se da la paradoja que en muchos casos no podemos identificar qué fue camino vecinal y qué fue cañada. Es gracias a este problema, que no se toma en cuenta, que se traduce que casi todo camino antiguo, si es necesario, se cataloga como Vía Pecuaria en aras no de la justicia social sino a favor del lobi ecológico para evitar problemas. Tanto es así que sólo en Andalucía se han catalogado la cifra nada despreciable de 19.000 Km de vías consideradas pecuarias [1]. A nivel nacional hablamos que son 125.000 Km. (¡125.000 Km!) y se calculan que son unas 425.000 Ha., superficie protegida para una actividad que ya no existe, casi el 1% de todo el territorio nacional. Si lo comparamos con las carreteras, en España en el año 2.012 existen 166.000 Km.[2] soportando miles de millones de desplazamientos. Y lo que es más punzante para el propietario de predios con Zonas de Dominio Público, para la construcción de estos 166.000Km se han realizado las expropiaciones correspondientes mediante un justiprecio, más o menos acorde con el mercado, haciendo de esta forma que TODOS seamos los garantes de su protección como Vía de utilización Pública.

Pero sigamos con la historia. Con la crisis ganadera del siglo XVII y sobre todo con la expansión de la agricultura en el siglo XVIII a causa de la explosión demográfica se produce un cambio de rumbo en la política económica española al ser necesaria más producción agrícola para cubrir las necesidades de alimentación. La ilustración se dará cuenta del retraso que causa esta situación a la agricultura, y sobre todo Jovellanos que elaborará un informe sobre la Ley Agraria. También será Campomanes y Floridablanca los que influirán de forma que las políticas vayan en el sentido de empezar a privilegiar más a la agricultura sobre la cada vez más maltrecha industria lanar de España. Por lo que se hace necesaria la labranza de los espacios que antes eran de pastoreo y de montes.

Se impulsará la supresión de los alcaldes entregadores, así como la declaración de pasto y labor todas las dehesas extremeñas mediante el Real Decreto de 1.793, comenzando claramente de esta forma la transformación de la tierra de la industria lanar a la industria agrícola. Esta política será recogida también el Real Decreto de 1.813 sobre libertad de cultivo de las Cortes de Cádiz.

Ya Carlos III decidió acabar con la Mesta, y que será en 1.836 abolida como organización. El volumen del ganado ovino descendió en gran medida gracias a la introducción en los mercados europeos de otras razas de ovejas, como las de Sajonia, que darán calidades similares e incluso superiores a la Merina castellana por lo que su demanda descendió de forma alarmante. Ya no era rentable para las arcas de Estado.

Todo esto se refleja en el preámbulo del Real Decreto de 5 de Junio de 1.924 sobre Vías Pecuarias que sustituirá al de 13 de Agosto de 1.892: «Es necesario si se quieren conservar las vías pecuarias, reunir en un texto legal, el cuerpo de doctrina sobre esta materia, fijando las facultades reivindicatorias de la Administración, simplificando trámites y facilitando la enajenación de aquellos trozos que no son utilizados por la ganadería». Esto facilita la inmatriculación de aquellas tierras sin propietario con el fin de su puesta en marcha para la agricultura, quedando casi sin efecto toda aquella protección y dejando en el recuerdo las cañadas como tales y pasan a ser caminos vecinales, manteniendo, por lo tanto, sólo los nombres.

Hoy en día no tenemos Mesta tenemos lobi de la ecología mercantilista que hace que se aprueben una serie de leyes por una supuesta protección del Medio Ambiente. Entre estas están la Ley de Vías Pecuarias. Son leyes las cuales protegen realizando recortes importantes a los derechos de propiedad. Declaran como «Zonas de Dominio Público» la parte correspondiente de estas propiedades de titularidad privada por las que pasa la Vía Pecuaria. Por lo que el propietario de estos terrenos hace una cesión gratuita y sin contrapartidas o contraprestaciones al Estado para que este garantice gratis su protección y pueda ser utilizado por cualquier ciudadano. Un robo mediante la Ley de derechos reales a la propiedad privada garantizados por la Constitución.

La protección de la naturaleza es esencial para la vida. Todos tenemos el deber de mantenerla y el derecho de disfrutarla, pero antes del disfrute está el deber de mantenerla. Esta es la máxima que una Sociedad debe mantener. Pero una palabra clave, que ya he apuntado anteriormente, es «TODOS».

Con respecto a la Ley de Vías Pecuarias se ampara casi exclusivamente en la trashumancia de ganado sobre estas vías. Trashumancia por estos caminos hoy en día es inexistente, y si esta ya no existe, entonces ¿qué queremos proteger?. La cañadas actualmente se utilizan como rutas de paso por senderistas y otros usos análogos deportivos y de esparcimiento, y por la fauna. Por lo tanto que sea esta la causa de su protección. Llamemos las cosas por su nombre.

Esta Ley clasifica básicamente en tres tipos las Vías Pecuarias. La Cañada será la entidad más amplia y le dará una anchura de 75 m. ¡75 m. de ancho!. Pensemos y analicemos un detalle. Una autovía de cuatro carriles con mediana (2+1+2), con sus respectivas vías de servicio, bermas, anchuras para peraltes y demás puede tener un máximo de ancho de 30 m. (cada carril tiene 3,75 m. de ancho, calcule). Estas anchuras de Vías Pecuarias actualmente son una locura, estas anchuras son para que pasen los viandantes y deportistas. Hoy en día la trashumancia se realiza en transporte por carretera o ferroviario. Esto da pie a pensar en quienes son los actuales señores Feudales, los señoritos o caciques en España, estos son los políticos, y de entre estos los autonómicos. El poder de la Administración Autonómica ha ido en aumento en detrimento de la autonomía política que deben de tener los Ayuntamientos o Administración Local y el Estado. Entre las materias absorbidas por las Autonomías está el Medio Ambiente. Gracias esta materia se pueden tergiversar, tapar, paralizar, ralentizar o gestionar poderes y actitudes locales mediante «autorizaciones administrativas» de tal forma que una Autonomía pueda paralizar una política activa de un Ayuntamiento si esta no es de la cuerda del poder reinante en la Autonomía, o un posible proyecto de marcado beneficio social para un pueblo determinado y de ideología política distinta a la autonómica.

No obstante hay que reconocer que las mal llamadas, por su actividad, Vías Pecuarias se deben proteger y ser consideradas como un ingreso extra a las ya hipereguladas actividades agrícolas y rurales. De esta forma se puede promocionar y aumentar un turismo rural y activo incipiente actualmente. Pero para realizar estas actividades no son necesarios ni 75 mtr. de ancho, ni 20; ni los excesivos 125.000 Km. Habrá que proteger jurídicamente e inteligentemente dando cabida a las actividades al aire libre; a la protección de la Naturaleza; y los derechos de los propietarios.
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Fuentes.
[1] Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía.
[2] Ministerio de Fomento. «Catálogo y evolución de la red de carreteras 2.012».

Bibliografía.
- Víctor Manteca Valdelande.- «Las vías pecuarias: evolución y normativa actual»
- Historia 16. nº 66.- «La Mesta».