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REFLEXIONES

Las televisiones públicas

En Ceuta el 07 de Noviembre de 2013

El anuncio del cierre de uno de los canales públicos autonómicos más antiguos de España, el canal 9, está levantando ampollas, pero no lo creeré hasta que esté cerrado. En Andalucía también se iba a cerrar el segundo canal y al final quedó abierto (pagado por todos los españoles) pero con la misma programación que el primer canal, es decir, a esperar tiempos mejores para continuar. Los políticos tienen muchos recursos para no perder el poder, su inventiva para hacer lo que a ellos les conviene no tiene límites, son buenos vendedores de humo. Los medios favoritos para su proselitismo son los medios públicos de comunicación, y también observarán el control de los no públicos.

Como medios públicos contamos con las televisiones del estado, las autonómicas y, ríanse, las locales. Hasta los Ayuntamientos se atreven a despilfarrar con los medios de comunicación. Lo increible después de todo que sus votantes no dicen nada. Sólo quieren pensar «que importantes que somos, ¡tenemos televisión!», bueno o tranvía, qué mas dá. ¡Qué buenos somos los españoles!, somos magníficos, nos roban y nos callamos, y seguimos trabajando para los demás. Por lo visto no nos importa ni el futuro de nuestros hijos y nietos, y tampoco no nos importa lo que trabajaron nuestros padres y abuelos para conseguir lo que nos queda. ¡Qué buenos somos los españoles!.

No me entristece en absoluto su cierre, salvo por los puestos de trabajo que se pierden, pero no por todos. Nada más que por aquellos profesionales, y digo profesionales, de la telecomunicación. Desde luego no por aquellos que se benefician de nuestros impuestos como si sanguijuelas fueran, absorbiendo más y más sangre de la sociedad. La culpabilidad y responsabilidad es de quien contrata, así como del consciente contratado. Pero lo que es repugnante es el motivo de su cierre, el económico. No se cierra por haber sido una promesa electoral realizada por el PP, o por cualquier otro partido, me es indiferente. No. Se cierra porque la Generalidad Valenciana ya no puede pagar más. La sangre ya no puede dar más de sí de ese cuerpo que es España. Hemos llegado al extremo que no se puede pagar más a los medios de comunicación públicos con los cuales nos alienan y dirigen. Pero ¿para qué sirven los programas electorales? son sistemáticamente dinamitados en el primer segundo del mandato. Pero ¡Qué buenos somos los españoles!, seguimos votando a quien nos miente.

La televisión es uno de los grandes medios de comunicación de masas. Sólo internet le está ganando la batalla, de momento, la gran mano del político es larga y ancha, y cabe mucho. Los casos como el de Wikileaks o de los espías norteamericanos llevan a los políticos a la obsesión de regular la libertad existente en este medio; la excusa, «la seguridad». Todo eso independientemente de si estos señores han actuado como energúmenos o no. Pero aún les queda mucho a los políticos por recorrer para recortar libertades en internet y ampliar las suyas.

La calidad, la ocupación del espacio temático, la falta de contenido, la utilidad pública, y otros argumentos son esgrimidos por los medios públicos, los políticos y demás botarates adjuntos para su mantenimiento. Todos ellos se pueden rebatir, y todos ellos prescindibles. Ya existen los medios privados que cumplen este cometido, la comunicación, la información y el entretenimiento. Y respecto a la calidad me gustaría saber desde cuando las televisiones públicas tienen calidad. Todas se han sumado al carro del «reality show». El problema es que los entes privados son más difícilmente sobornables, aunque para eso se inventaron las subvenciones y la publicidad institucional y cuando se consigue son más leales puesto que perdura en el tiempo su adicción a las subvenciones.

El Sr. Zapatero perdió una oportunidad maravillosa para ser el adalid de la libertad de expresión en este país llamado España. Decidió al final pagar con los Presupuestos Generales del Estado, o lo que es lo mismo con dinero de todos, el mantenimiento de todo el entramado de comunicación público formado por RTVE. Si ya era deficitario y le costaba a los contribuyentes un dineral, pasó al costarles el doble retirando y prohibiendo la publicidad en el horario de emisiones. Pero ojo, hoy la televisión pública a la publicidad la llama «patrocinios» -invento del político para saltarse la Ley-, y seguimos como antes, lo seguimos pagando todos y además incluimos «patrocinios». Si ya por aquel entonces las Cajas de los Presupuestos del Estado estaban en franca retirada el Sr. Zapatero las gastó y las gravó aun más con esta decisión. Pero, ¿qué es lo que ha cambiado?, no lo entiendo. Ah si, el Presupuesto que ahora lo hemos aumentado para subvencionar toda la supercomunicación pública -televisión más radio- para que no tengamos publicidad.

Los medios de comunicación públicos deben ser cerrados todos, no sólo por economía, deben ser liquidados por ética (véase el programa del PP), por competencia desleal (pregunten a las privadas), por empresas colocadoras de amiguismos (véanse los actuales ERE en las TV públicas), por comportarse como alienadores de sociedades (véase los noticiarios, por ejemplo), por faltar a la calidad a la que se deben (programas basura como aquellas TV locales y autonómicas, ¡hay que emitir y llenar espacio a toda costa!), por inútiles a la sociedad,…. Sólo deben subsistir aquellos que verdaderamente su especialidad o temática no esté siendo ocupado por una empresa privada y llenen un espacio cultural y sólo cultural, entonces, y sólo entonces, debe ser cubierto dicho servicio por el Estado, y no se me ocurre ninguno que deba subsistir de los actuales.

Pero no pasa nada, no hay presupuesto para la Ley de Dependencia y si para televisiones públicas. Que buenos somos los españoles.